Transports Cardona Picornell experiencia en logística y transporte.
La historia de la empresa familiar suele estar llena de éxitos, de caídas y, por ende, de mucho aprendizaje. Desde la primera generación, cuando el fundador o fundadores montan el negocio, se van escribiendo las páginas de esta historia. La fundación del negocio, las inversiones, el nacimiento de nuevos miembros de la familia, la apertura a nuevos mercados, la preparación del relevo generacional… Todo ello forma parte de la historia de la familia y de la empresa. Y, con el paso de los años, cada generación irá escribiendo su parte de la historia: expansión del negocio, trabajo entre hermanos y primos, crecimiento del negocio, supervivencia a duras crisis….
Es muy especial ver el camino que la familia ha recorrido hasta llegar a dónde está ahora y como a través de ese proceso ha ido generando su identidad y definiendo sus valores. En definitiva, es la historia de cómo se ha pasado de ser una familia, a una empresa familiar de más o menos éxito.
Lamentablemente es probable que ni nuestros clientes, ni los proveedores con los que tratamos a diario ni los medios de comunicación de nuestra localidad están al corriente de toda nuestra historia.


Aquel recorrido se fue ampliando y se compraron más tractoras y remolques; nuevos clientes y la vieja camioneta formaba parte del pasado en la historia de la familia Cardona Picornell
Pero la vida no siempre es color rosa.
Durante un tiempo parecía que no tenían respiro, durante un transporte internacional, se quemó una tractora (perdiendo la inversión), un conductor desapareció con todo el conjunto más la mercancía, accidente tras accidente… la crisis del 2008. Todo ello no consiguió hacer mella en su pasión y energía, pero si en su patrimonio, tuvieron que sobreponerse a todas las pérdidas y superar todas las adversidades, para casi empezar de nuevo.

En el caso de nuestra historia, se remonta a los años 90, Esta historia de superación familiar comenzó allá por 1990, cuando de joven, Gerard Cardona, trabajaba como nuevo autónomo en una empresa de reparto de paquetería, de sol a sol, conduciendo una furgoneta carrozada que por aquel entonces le costó una gran inversión.
Durante aquellos años, Gerard ya había encarado al destino de la mano de su esposa, y ambos debían sostener esa vida que estaban logrando. Eran dos jóvenes buscavidas que no esquivaban al sacrificio con tal de cumplir sus metas y sus sueños. Dos años más tarde, cambió el reparto de paquetería por el de gasoil a domicilio, en esa misma empresa se le brindó la posibilidad de transporte de carburantes y así invertir en una primera tractora, empezando con la contratación de personal con el objetivo de aumentar la empresa.
Gerard trabajaba día y noche, durante el día contratado por la empresa de reparto de gasoil y por la noche sustituyendo al nuevo trabajador con el tráiler en el transporte de gasoil/gasolina, su esposa se encargaba de la casa y de la contabilidad, y afrontaba la responsabilidad de la familia que se agrandaba con las llegadas de tres hijos.
